Sociedad

Miguel Valera Vargas

Forma parte de esa generación de valientes que, sin apenas estudios pero con muchos reaños, supieron echarse al ruedo del duro mundo de la fabricación de calzado…

Nos encontramos hace solo hace unas semanas muy cerca de tu casa en Villena. Ibas acompañado de tu inseparable María, quien tantas alegrías, penas y noches de insomnio ha compartido contigo. Me habían comentado que no te encontrabas bien, pero grande fue mi sorpresa y dolor al darme cuenta de que a pesar de que mantenías tu perpetua e irónica sonrisa, no me reconociste. No salió de tus labios ese “Chimo” con el que tantas mañanas me saludabas en la calle Blasco, camino hacia el apartado de Fulgen y de Correos.

Miguel forma parte de esa generación de valientes que, sin apenas estudios pero con muchos reaños, supieron echarse con un grupo de colaboradores al ruedo del duro mundo de la fabricación de calzado; colaboradores que, me consta, para él y los suyos considerados como “familia”.


Calzados Gulliver”, una de las pocas sociedades anónimas que existen en todo el sector, hoy en día en tercera generación, trabajó durante un tiempo para la marca Kickers.


Muchos son los amigos que a lo largo de estos años han disfrutado de vuestra casa en Las Virtudes; “Villamosquitos” la denominabas. Es curioso, pero esta residencia de verano y de muchos fines de semana no tiene valla alguna.


Gran hueco dejas en el sector y lo mismo en tu querida comparsa de los Moros Viejos.

Miguel, me tomo la licencia de contarlo:

Tú querías mucho a Villena, si bien te marchas con un gran dolor que me trasladaste hace nueve años. “¿Cómo hemos consentido esa ubicación para el Monumento al Zapatero?”.

¡Pues sí Miguel, tienes toda la razón! Con independencia del sitio, no hubo invitación ni a trabajadores ni a empresarios, a acto digno alguno de inauguración, y la estatua sigue mutilada.



Invisible y cerca del cementerio, paradojas del destino; porque así ha quedado para la historia de la ciudad, no solo el monumento, sino también la gestión de aquel concejal y de los dos equipos de gobierno que así lo decidieron y consintieron. (Transcurrido llevamos ya el primer año de legislatura de una nueva Corporación).

Quedémonos Miguel con los buenos ratos vividos. Aquella Feria de Alemania en la que nos acompañaste; las cenas de “Calzado de Villena” a puerta cerrada en el “Penny Lane”; la Misión Comercial a Marruecos (Casablanca y Marrakech), para la que como decimos en nuestra ciudad, te “engriscaron” tus amigos Sergio Galindo y Tomás Hernández Valera “Valti”.

Pero sobre todo descansa en paz y tranquilo, pues María queda en las muy buenas manos de tus hijos María Dolores y Miguel; de tu yerno Vicente y de tus dos nietos.

Por: Joaquín Marco Amorós




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