Abandonad toda esperanza

Primeras lecturas

Abandonad toda esperanza, salmo 696º

Aquellos que nos dedicamos a la docencia de lengua y literatura de alumnado adolescente tenemos el fomento de la lectura como uno de los objetivos primordiales de nuestro trabajo, y esto nos lleva a tratar de estar al tanto de las novedades de la llamada Literatura Infantil y Juvenil (LIJ)... incluyendo, claro, el álbum ilustrado y el cómic. Si, además, somos padres, esta labor continúa en casa. Por ello, y para cambiar un poco la tónica habitual de esta columna, hoy comentaré las últimas lecturas de mis hijos en lugar de las mías (aunque también lo sean, por otro lado).

Daniel Nesquens es el autor de “Mi abuelo tenía un hotel”

El mayor de mis hijos, que pronto cumplirá los once años, ha leído con delectación la novela Mi abuelo tenía un hotel, con la que Daniel Nesquens ha sido galardonado con el XVII Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil 2020. La acción de la obra, que cuenta con las ilustraciones de Bea Enríquez -ya se sabe que la LIJ no suele renunciar a un importante apartado visual-, se ambienta en el Hotel Eloísa, que su propietario y abuelo del protagonista bautizó con el nombre de su esposa. Este lugar sirve al autor para retratar a su peculiar clientela, dando lugar a situaciones sorprendentes y estrambóticas concebidas para entretener e intrigar al lector más joven. Palabras textuales de mi hijo mayor: “Recomiendo este libro porque aunque no es una historia concreta, es muy entretenido: habla sobre un hotel, las cosas peculiares que ocurren, su apariencia, las costumbres extrañas de la gente que va allí... Es un libro muy bueno y lo recomiendo a lectores de entre ocho y doce años”. Ahí queda esta recomendación de un lector modelo comme if faut, que habría dicho Umberto Eco... aunque él lo habría dicho en italiano, o incluso en latín.

Martín Romero, responsable también de varios cómics para adultos, dedica “Uxío” a los lectores más jóvenes

Por su parte, mi hijo pequeño, que acaba de cumplir seis años y por tanto se enfrenta ahora a sus primeras lecturas, está disfrutando de forma dosificada con las distintas historias de Uxío, álbum protagonizado por el niño cuyo nombre le da título y sus dos mejores amigas: la niña Ana y la perrita Rosenda; una obra que le valió a su artífice, Martín Romero, el Premio Castelao de Cómic Infantil y Juvenil 2019. A este autor, de marcada personalidad e imaginario propio, lo conocía por tres novelas gráficas orientadas a lectores adultos y todas ellas excelentes: Las fabulosas crónicas del ratón taciturno, Episodios lunares y La deuda. Ahora, con este Uxío, Romero piensa en un receptor infantil y da vida a las aventuras, físicas o imaginarias (tanto da), de su protagonista en casa, el colegio o el parque. Y para ello, puebla sus páginas de croquis, mapas y juegos visuales en los que hay que recorrer un laberinto o encontrar a diversos personajes al más puro estilo de ¿Dónde está Wally?; en una suerte de aventura de la que pueden disfrutar también hasta los lectores que peinen canas. Según mi hijo menor, se trata de una obra muy recomendable “porque es un niño al que le pasan muchas imaginaciones que están chulas; es interesante porque Uxío en el dibujo que vimos es muy interesante y también superchulo”. Yo no podría venderlo mejor.

Júlia Sardà, la ilustradora de “Atticus, el chico difícil”

Esta dialéctica entre lectores de una edad u otra, y la percepción de lo leído como real o como imaginario queda plasmada a la perfección en Atticus, el chico difícil, por sus autores: el psicólogo clínico Michael Sussman y la ilustradora Júlia Sardà, artista de la que ya les recomendé en su día otro fabuloso álbum ilustrado: Mary, que escribió Frankenstein. En esta ocasión, ambos autores muestran las relaciones entre un niño supuestamente difícil y sus padres, o quizás más bien entre un niño y unos padres bastante difíciles que no son capaces de advertir la capacidad y la necesidad de fabulación de su hijo. Esta imaginación se manifiesta como una gran serpiente roja que amenaza con comerse al protagonista, en un episodio que también -y quizá, hasta convenientemente- puede interpretarse de la forma más literal posible y sin metáforas narrativas y visuales que valgan. Cuando mis hijos lo lean, ya les contaré qué camino han podido o decidido tomar.

Mi abuelo tenía un hotel, Uxío y Atticus, el chico difícil están editados por Anaya Infantil y Juvenil, Astiberri e Impedimenta respectivamente.




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