Viéndolas pasar

Reformas al Debate

Mucho se ha hablado esta semana del Debate sobre el estado de la Nación, si Zapatero aportaría nuevas iniciativas, nuevas ideas o si, por el contrario, sólo serían meras exhibiciones oratorias. Por su parte, Rajoy, en el lado fácil de la barrera, se suponía que iba a hacer lo que hizo, tirar de cifras de parados, de datos negativos de la economía y de recetas de lo que haría si fuese suya la responsabilidad de gobernar. Los nacionalistas a lo suyo, los del PNV enfadados por el revés encajado al perder a su lehendakari y ver cómo comienza un gobierno de componendas entre PSE y PPE junto a UPyD.
Al ciudadano que le ha interesado saber lo que se cocía en el centro de Poder de nuestro país, estoy seguro, le ha decepcionado esta especie de derby político entre los mandamases de ambos partidos mayoritarios porque, léanse los periódicos, lo que se jugaban era una cosa y lo que se debería jugar otra bien distinta. Quiero decir que lo que interesaba a unos y a otros era “vencer” al oponente y es ahí donde pienso que el ciudadano se siente defraudado, porque lo que quiere saber es el número de medidas adoptadas para salir de esta crisis y por supuesto, su eficacia.

El enemigo común debía ser la crisis y la situación de desesperación que viven muchas familias españolas, nuestros empresarios y nuestros trabajadores. Que Zapatero gane el debate no soluciona el problema, que sea Rajoy, tampoco sirve de mucho. En cualquier caso, cualquier observador lo que hubiese deseado obtener, en último caso, es una sensación de que se está trabajando para salir de la situación y que ellos, los políticos, se van a poner manos a la obra para lograr el objetivo. En otras palabras, que de allí saliese un mensaje de optimismo y esperanza que sirva para generar confianza porque, sépanlo Uds., datos positivos hay y muchos, muchísimos son los indicadores que apuntan a que se ha llegado a un punto de inflexión. Esto no quiere decir que ya estemos recuperados, quiere decir que el enfermo no empeora y eso, visto lo visto hasta aquí, es muy buena noticia.

Puede ser que, como desacertadamente decía Rajoy, las señorías sentadas en los bancos socialistas no sepan leer. Yo creo que, puestas así las cosas, tampoco el resto de señorías saben leer, o mejor dicho, interpretar lo que el ciudadano les está diciendo por activa y por pasiva. Ellos a lo suyo, a conservar el gobierno unos y a erosionar los otros, pero propuestas tangibles, mensajes nítidos que animen al personal, ninguno o, para no ser del todo injusto, muy pocos.

El sindicato de la patronal, días antes del debate sacó la cabeza para pedir reformas en el mercado laboral. El despido gratuito es una solución absurda y egoísta, insolidaria en todo caso. ¿Qué más reformas a su favor quieren quienes han instaurado en este país el contrato basura a su antojo y los mileuristas como nivel salarial promedio? Rajoy apuntó a las pensiones… ¡Cuidado, Mariano! Muchos somos los ciudadanos que llevamos cotizando muchos años una buena cantidad de dinero para nuestra jubilación. Si nos la quitas, sería una estafa.

Una cosa sí le reconozco a Zapatero y con ello, puestos a vencer debates, le doy la victoria: De la crisis saldremos con políticas sociales. Y es que no hay otra forma de hacerlo si estamos de acuerdo en que del consumo depende la economía.

La reforma hay que llevarla al “Debate”, o le cambiamos el nombre y lo denominamos “Duelo Gobierno – Oposición” o hacemos las cosas como se deben hacer y trabajamos todos a una para sacar al país de la crisis.

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