Medio Ambiente

2022 ha entrado, meteorológicamente hablando, de la forma más desfavorable posible

El pasado 31 de diciembre se registró en Villena la temperatura máxima más alta para esas fechas desde que existen registros

El pasado 31 de diciembre se registró en Villena la temperatura máxima más alta desde que existen registros. La Agencia Estatal de Meteorología anunció que los 25,3ºC registrados en su observatorio marcaron un nuevo récord. No obstante, este valor se superó en el resto de observatorios del término.

Las estaciones disponibles en la Asociación Valenciana de Meteorología Josep Peinado llegaron a superar los 26ºC en algunas ubicaciones e incluso alguna llegó a los 27ºC, destacando también una amplitud térmica superior a los 30ºC en el Hondo de la Lagunilla. Un contraste nada habitual para el mes de diciembre y mucho menos para el invierno, siendo este más habitual en los meses de abril/mayo en los que los días alcanzan más duración y temperatura pero aún pueden encontrarse noches frías.

Las altas presiones junto a una masa de aire más cálida en altura hicieron que las temperaturas máximas fueran de récord no solo en Villena, sino también en el resto de la península y en algunas zonas del continente europeo. El ascenso de temperaturas en los meses de invierno es algo que se viene observando desde el inicio de la década de los años 90. Desde entonces, se han registrado temperaturas más altas en los últimos 25 años que entre los años 30 y 90. La AEMET compartió hace unos días el gráfico de temperatura media en la Comunidad Valenciana desde los años 50 en el que se observa un claro ascenso.

Volviendo a nuestro término municipal, cabe destacar los registros del Hondo de la Lagunilla. Durante los días más cálidos de diciembre a mediodía, registraba heladas de madrugada muy marcadas respecto al resto de estaciones del término municipal e incluso de la Comunidad. Su ubicación destaca por tener una orografía perfecta para las noches en calma y despejadas. La inversión térmica es la culpable de hacer a este lugar llegar a registros extremos en invierno. El aire frío durante la noche desciende y se concentra en las zonas más deprimidas.

La Lagunilla, que como su nombre indica, fue una antigua laguna de mediano tamaño localizada en la frontera con Castilla la Mancha. Tras su desecación, dio lugar a una extensión hundida y sin agua lo cual favorece al estancamiento del aire frío. La orografía también hace justo lo contrario en verano, pudiendo concentrar el aire cálido y llegar a temperaturas máximas muy altas. El pasado mes de agosto se registró en este lugar la temperatura más alta jamás registrada en el término de Villena, siendo de 45,6ºC.

Si consultamos las temperaturas en el satélite AQUA de la NASA, podremos filtrar las temperaturas mínimas. En este caso filtramos las temperaturas nocturnas inferiores a los -4ºC junto a las coordenadas del Hondo de la Lagunilla. Como resultado obtenemos que no hay ninguna otra ubicación en el término o cercana a éste que haya descendido de dicha temperatura, salvo otros lugares en los que la resolución del satélite no haya sido suficiente para captarlo.

Si filtramos las temperaturas máximas superiores a los 23ºC ocurre de nuevo lo mismo. El Hondo vuelve a aparecer como una zona que también superó este umbral.

Estos registros de temperaturas máximas nada habituales para estos meses van de la mano con otros que también se están viendo alterados en los últimos años. No solo tenemos temperaturas extremas nunca antes registradas, si no que los periodos de sequía se están ampliando y los temporales de lluvias se están volviendo más intensos pero más breves. El ascenso de la temperatura media del planeta provoca un nivel más alto de humedad en la atmósfera, por lo que se pueden generar temporales, huracanes, tormentas e incluso borrascas más agresivas. Villena lleva años registrando una media de precipitaciones más alta de lo habitual, pero también sequías más extensas, por lo que todo apunta a que esta anomalía también se cumple en nuestro término. Una serie de meses de sequía puede provocar temperaturas extremas tanto en máximas como en mínimas, como si de un desierto se tratase.

Las previsiones a largo plazo no auguran buenas noticias ya que esta tendencia de temperaturas superiores a la media se mantiene. Tampoco se espera un inicio de año lluvioso, cosa que lleva ocurriendo prácticamente desde 2017 tras las nevadas y temporales entre los meses de enero y marzo en dichos años.

2022 ha entrado, meteorológicamente hablando, de la forma más desfavorable posible.

Por: www.meteovillena.es | @EstacinVillena

 

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