La Rockola de Fernando

El de siempre

Me asomo por primera vez a este nuevo espacio que, muy generosamente, pone a mi disposición el amigo Carlos en este periódico que, curiosamente, es más de todos que de él mismo. Me siento ante la pantalla, la que muestra ese ficticio y a la vez tan real folio en blanco, que sí admite todo lo que quieras plasmar en él, pero que no deja espacio para esos tachones a los que tan acostumbrados estamos los que, peinando canas, escribimos desde muy temprana edad.
Es curioso que empezar algo signifique al tiempo echar una mirada atrás y esa mirada mía se remonta al año 83, en el que por mor de mi actividad laboral, a la sazón un muy joven comercial de iluminación, empiezo a visitar esta maravillosa ciudad. Mis primeras visitas a un Querol y un Bejofor, en una Villena muy diferente a la actual, y mis primeras comidas en los restaurantes locales. A los tres años, cambio de gremio, me instalo en el de la herramienta y sigo visitando de manera regular esta maravillosa ciudad. Ferri y Juana Molina se convierten entonces en mis nuevos destinos, aunque Villena sigue siendo para mí una ciudad de paso y por ello una gran desconocida.

Pasan los años y es en el año 2006 cuando debido ya a un asunto muy personal, empieza una relación de amor con esta ciudad que a día de hoy todavía sigue. Por el camino muchas vivencias y muchas personas. Asentarme en el pueblo, conocer sus bellos rincones, empezando por una visita al castillo que ya no repetí, y es que mi forma física no está ya para tantos escalones. Aparcar durante años en ese descampado que había delante de la plaza y parte de la cual ocupa esa maravillosa pirámide de cristal y luego ver, con el paso de los años, la degradación de la misma. El contemplar en mis primeras visitas, ya no de trabajo, aquel anillo metálico que soportaba la ruina de dicho coso y posteriormente la realización de ese maravilloso monumento en que se ha convertido, envidia de todos los que nos visitan.

También empezar a conocer más a fondo la gastronomía local y los emblemáticos locales en que degustarla: Warynessy, Di Trevi, Salvadora y un largo y bueno etcétera que ha ido aumentando y mejorando con el paso de los años, convirtiendo a esta ciudad, bajo mi punto de vista, en uno de los referentes gastronómicos, ya no del Alto Vinalopó, sino de toda la provincia.

Sus museos y Teatro Chapí, que canalizan de manera ejemplar la vida cultural de la villa y que en el caso del teatro, hasta tuve el honor de actuar en el mismo en ese musical de los padres de los Salesianos, ese "Hijo, quiero ser artista" que tanto éxito obtuvo y tantas satisfacciones me deparó. Las tardes de verano en la piscina de la Agrícola, disfrutando del frescor del agua y de la calidez de los conocidos y amigos.

Las primeras y posteriores visitas al santuario de las Virtudes, con el mismo fervor que los nacidos aquí y la alegría de ver siempre a esa Morenica hermosa, madre de todos y, como no, esas fiestas de Moros y Cristianos, con ese arranque de La Entrada que hace que mis pelos también se pongan de punta y es que, al final, no somos de donde nacemos, sino de donde sentimos y queremos.

Más tarde la aparición de mi Rockola en el mundo virtual y de la mano de ella, el aumento de amistades y contactos, la aparición en Intercomarcal en esos programas de debate, la creación de ese grupo de Rockoler@s, ya bien conocido en Villena, y esos microespacios musicales en MQR de la mano de ese gran profesional que es Sergio.

Y muchas amistades, que me hicieron y hacen sentir en Villena como lo que es, mi casa.

Ahora que el vinculo que me trajo a la ciudad ha sido cambiado por el vinculo de la amistad y el amor por la misma, me asomo a las páginas de este Periódico de Villena, desde las cuales espero estar en contacto con vosotros durante muchos años, fortaleciendo con ello los lazos que me unen a esta gran ciudad y sus grandes y maravillosas personas que son los que sí han sabido ganar y mantener mi corazón.

Así pues, espero que sigáis buscando mi sección en el periódico, que sigáis leyendo mis artículos, mis ocurrencias, mis pensamientos y que a través del tiempo, sigamos aumentando esa comunión que hace tiempo establecimos Villena y yo.

Gracias por estar ahí y espero poder estar a vuestra altura. Un abrazo y hasta dentro de 15 días.

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