Opinión

El Mes de las Flores

Se cumple este año el 150º aniversario de la fundación por San Juan Bosco, en Turín, de la Asociación de María Auxiliadora

Nací en “El Carril”, el mismo día que mi abuelo Joaquín cumplió cincuenta y ocho años y veintiséis años antes de que también ese mismo día naciese mi primogénita María José. El nueve de mayo de 1959 se consolidaba, transcurridos casi seis años, la Revolución Cubana.

Muchas veces me contaron que mi abuelo Mateo –“El del Infierno”– revolucionó al vecindario con la noticia. A la viuda Belén; a María y Vicente los “Barraqueta”; a Concha y Araceli; a Carmen y su esposo “El Canario”; a Emilio y Carmen; a su amigo Paco “El Chocolatero”; a Manola y Vicente “El Serrador”; a Carmina y Fernando Domene; a los Vaello; a Joaquín y Eufemia, dueños de “Calzados Nilo” y sus trabajadores; a buena parte de los empleados de la Fábrica de “La Puncha”; a muchos Guardias Civiles, conocidos del cercano cuartel…

También un mes de mayo, hice junto a mi hermana Conchi mi Primera Comunión; no lo celebramos en casa dado el luto por mi abuela Josefa, quien había fallecido en el otoño anterior; entonces los lutos eran de larga duración. En octubre pasado visité en Pontevedra a Sor Celia Rendo, mi profesora “Hija de la Caridad”, o “Paula” como las llamamos en Villena; a ella la tengo como referente junto a Sor Josefina; a esta última de mi parvulario y a Sor Celia de mi Primera Comunión.

Un mes de mayo, al igual que mis padres, me casé con Paqui. Boda de la que esta semana se cumplirán treinta y seis años.

Mes de mayo de recuerdos, cumpleaños y aniversarios; pero desde mi nacimiento, siempre mayo salesiano. Mayo fueron mis profesores, consagrados o en vía de serlo; la Asociación de Antiguos Alumnos, de la que Antonio García era presidente y mi padre Secretario; las aulas; los patios a dos niveles; el Teatro y la Capilla. Mayo fue entonces la Archicofradía y es hoy la Asociación de María Auxiliadora, con sus “Flores” de cánticos y oraciones.

Las devotas de María Auxiliadora también se encargaban aquellos años del “Ropero”. El local se encontraba en una primera planta con amplias ventanas a la calle Cervantes, casi esquina con calle Blasco. Allí voluntarias, lavaban, planchaban, almidonaban y zurcían la ropa de culto y las sotanas de los salesianos. Vecinas de las calles aledañas del Colegio, se encargaban también de mantener limpia la Capilla de los Salesianos.

En aquel ropero predominaba el blanco de las albas y los manteles del altar, junto al negro de las abotonadas sotanas; vivos colores se colaban entre aquellos montones de ropa, cuando alguna casulla era la prenda a restaurar. Recuerdo ver, como en sueños, aquel ordenado desorden; el olor a limpio de las prendas; los almidonados tactos. Resuenan en mis oídos apasionadas conversaciones sobre asuntos salesianos, que también versaban sobre la actualidad villenense.

El día de “La Procesión de María Auxiliadora”, Josefa, mi Madre, se levantaba apresurada de la mesa para ir a montar las flores de la carroza. Volvía a casa para vestirnos, acicalarse ella y seguidamente la familia completa a “procesionar”. El año de nuestra Primera Comunión, mi hermana y yo sujetamos las borlas que pendían de uno de los estandartes durante toda la procesión.

Entonces la misma discurría por un buen número de calles, siendo su recorrido más del doble del actual. Era obligatoria la asistencia de todos los alumnos del Colegio, un buen número de ellos internos.

Los años previos a los de la Transición, resultaron ser también muy convulsos puertas adentro de las Órdenes Religiosas y a ello no resultaron ajenos los Salesianos. Durante varios años “La Procesión” se celebró internamente alrededor de los patios del Colegio. Si bien en la segunda mitad de la década de los ochenta, por acuerdo de la Junta de Antiguos Alumnos que tuve el honor de presidir, siendo nuestro Consiliario Don Benito Castejón, solicitamos a Salvador Mullor, Alcalde de la ciudad, volver a sacar a María Auxiliadora a procesionar por las calles de Villena. Nuestra petición fue aceptada.

Se cumple este año el 150º Aniversario de la fundación por San Juan Bosco, en Turín, de la Asociación de María Auxiliadora; constituida desde su origen básicamente por mujeres y cuya misión es la de mantener y propagar la devoción a la Virgen Auxiliadora.

En mi memoria María Blasa; Petronila; Marina; Jerónima; Paquita; Paca “La Cantas”; Vicenta… Y por muchos años entre nosotros Maribel; Rosa y Dori.

Gracias a mis padres, de nuevo este mes de mayo, por haberme vinculado desde mi nacimiento a María Auxiliadora, San Juan Bosco y a los Salesianos.

Por: Joaquín Marco Amorós

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