El Volapié

En la fiesta de Carla

Entre la puesta de sol y la salida de la luna, todo el mundo salía con unas cuantas copas de más… algo así se podría parodiar de la conocida canción de Blas. La Champions, la Davis, la de la Vuelta, la del Rey y hasta las copas de los pinos nos bebimos, porque con todo lo que nos preparó Carla era imposible no pasarlo bomba.
Esto fue durante la tarde noche del pasado sábado, nos invitó Carla a su tradicional fiesta taurina del verano, una italiana natural de Venecia que reside aquí desde hace varias décadas y tiene una tremenda afición por los toros, por la tauromaquia y por la cultura clásica. Carla pertenece a un peculiar Club Taurino de Milán, a la Peña Taurina Vicente Barrera y a la Peña Cultural Taurina Villenense. La recepción tuvo lugar a las puertas de su preciosa casa y allí pude conversar con ella mientras iba comenzando la fiesta. Carla estuvo contándome con una amplia sonrisa que la escasa tradición taurina que hubo en Italia se fue difuminando –lógicamente– tras la marcha de los españoles y la última corrida de toros que allí se celebró fue en 1921. En la actualidad, conceden en Milano todos los años un Premio a la Esencia y es por ello que la Junta Directiva del Club recorre durante toda la temporada las ferias y las ganaderías españolas.

Voy a guardar en secreto la relación nominal de invitados para evitar el peligro de omitir a alguien relevante y porque tras la nueva Ley Orgánica sobre la Protección de Datos personales, cabe la posibilidad de que no le gustase a alguno de los citados. Sin continuar con el sarcasmo les contaré que allí estuvieron representados todos los gremios de la sociedad villenense: desde los artes y partes, la medicina, la técnica, la prensa, la ingeniería, la logopedia, el primadomus, el toreo y el antitoreo, la política, la agricultura, el comercio, el sector bancario –que no banquero–, la docencia, empresarios, aficionados, buenos aficionados y demás amigos de la generosa anfitriona, echándose en falta algunas ausencias significativas.

Carla nos ofreció un sabroso catering entre ornamentales cabezas de toro y carteles que recuerdan las tardes de gloria y el miedo de los toreros, todo a base de la más pura cocina mediterránea: ensaladas y ensaladillas, jamón de pata negra y queso blanco, pimientos asados con bacalao, croquetas, albóndigas, empanadillas, pasteles de carne y pizzas, brochetas, carne a la brasa, fresca fruta veraniega y pasteles, sangría, vino, cerveza y combinados a go-go.

En medio de la pitanza actuó en el tablao un espectacular cuadro flamenco y después unos buenos amigos se encargaron de dar la sorpresa de la noche cuando apareció la Banda de Música tocando La Entrada e interpretando variados pasodobles a continuación, dando paso al baile en la piscina, que enlazó con la actuación de cuarentunos, cincuentunos y sesentunos, que lo pasaron de miedo y pusieron el colofón a la fiesta.

Querida Carla, muchas gracias y que llegue pronto tu fiesta del año que viene.

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