El Ordenanza

Human behavior

El Ordenanza. Capítulo 145

Escena 1

Según un estudio de 2016 de la Universidad Carlos III de Madrid, en colaboración con la Universidad de Barcelona, la Rovira i Virgili y la Universidad de Zaragoza, el 90% de los humanos se pueden clasificar en cuatro tipos básicos de personalidad: optimista, pesimista, confiado y envidioso, siendo este último patrón el más repetido, con un 30% frente al 20% que presentan los demás patrones.

No seremos nosotros, pues, los que cuestionen un estudio que analizó las reacciones de 541 voluntarios, que hubieron de afrontar un centenar de dilemas sociales, con opciones de colaborar o entrar en conflicto con los demás, en función de intereses individuales o colectivos.

Para mi gusto, estimado lector, olvidaron mencionar fenotipos tan reconocidos como el estúpido (imagino que para no poner obstáculos a la financiación del mismo). No crea que me voy a poner pesimista, simplemente me llama la atención que se pase por alto el grado de estupidez al que es capaz de llegar el género humano.  Le voy a poner un ejemplo, ¿vale?

Si asaltamos a cualquier persona por la calle con la pregunta «¿es usted machista?», un 10% contestará con un rotundo SI y, por tanto entrará directamente en el fenotipo «estúpido». Si continuamos preguntando al 90% restante sobre, por ejemplo, qué opina sobre el reggaeton, la mayoría repudiará este estilo musical, pero aceptará el hecho de que, la juventud, se entregue fervientemente al perreo, que no es otra cosa que una moza frotando su cucu contra el bajovientre de un zagal. Ésta aceptación, contradice la respuesta inicial y tipifica a la inmensa mayoría de los encuestados en un machismo encubierto, que no por encubierto es menos machista, luego también acaba entrando en el fenotipo «estúpido». Y así, hasta el infinito y más allá.

Creo que, estimado lector, debemos agradecer que no me dedique a hacer estudios sobre el comportamiento humano, porque nuestra especie iba a quedar bastante mal parada.

Escena 2

  • ¡Vamos, cielo! ¡Debes levantarte!
  • Cinco minutitos más, porfi…
  • Ya han pasado quince desde que sonó la alarma…
  • Porfi, Sira…
  • ¡No seas perezoso!
  • ¡WOF!
  • … está bien… ¿a la de cinco?
  • ¡Vaaaale!
  • Cinco.
  • Cuatro.
  • Frambuesa.
  • Bacalao.
  • Jajajaja.
  • Autobús.
  • Berenjena.
  • Gladiolo.
  • Tres.
  • Mmm… ¿dos?
  • Uno.
  • Siete.
  • ¡Eres un tramposo!
  • ¿Yo?
  • Haces lo que sea para estar cinco minutos más en cama.
  • ¿Se ha notado mucho?
  • Lo has hecho con gracia.
  • Me vale.

Escena 3

  • Pues, iba con un pedal muy destacable y se puso a presumir que desde que se separó…
  • No sé qué pretende demostrar…
  • Que todavía es joven.
  • ¿Joven?
  • Buenos días, chicos.
  • Buenos días, alcalde.
  • ¡Viejoven!
  • ¡Es el más fiestero de la orilla oriental del Vinalopó!
  • Se compra una moto, se va de fiestuki, vive una revolución sexual y…
  • Para su cincuenta cumpleaños, quiere organizar una fiesta revival…
  • ¿Ya estáis criticando?
  • No criticamos, comentamos.
  • ¿Sabes de quién hablamos?
  • Ni lo sé, ni creo que me interese saberlo.
  • A mí me parece que debería pensar en sus hijos.
  • Y normalizar un poco.
  • ¡Triste pero cierto!
  • Perdonadme, pero me parece que está muy mal lo que estáis haciendo. Le podéis joder la vida a alguien hablando así… por detrás.
  • ¡Vamos, alcalde! ¡No seas rancio!
  • ¡Solo comentamos!
  • Y nos da igual la vida de la gente.
  • Prefiero que habléis de fútbol: al menos los futbolistas cobran por que hablen de ellos.
  • Es él quien se expone a habladurías.
  • Y vosotros sois los jueces que determinan si es o no culpable, ¿no?
  • ¡No te pongas así, alcalde!
  • Paso de vuestras miserias. Me voy a seguir con lo mío.
  • ¡Se ha enfadao!
  • Espero que se le pase pronto…
  • … desde lo de su madre…
  • Hay que darle tiempo.
  • Sí…
  • Entonces, ¿dices que va a organizar una fiestaca revival para su cumpleaños?
  • ¡A tutiplén!

Escena 4

  • Clara, creo que la vecina de enfrente se ha mudado.
  • ¿La vecina de enfrente?
  • Sí, la del perrito blanco.
  • Esta mañana vino una furgoneta con rótulos de una empresa de Castilla-León y bajaron un montón de cajas.
  • … bueno, es una cosa normal…
  • Supongo. Quizá sea funcionaria interina en la cárcel y haya pedido el traslado a un destino menos complicado.
  • O es parte de una organización criminal que se encarga de repartir toneladas y toneladas de cocaína dentro de morcillas de Burgos y, como se han enterado de que aquí esas cosas quedan impunes…
  • ¿Qué dices?
  • Que hay las mismas posibilidades de que sea funcionaria de prisiones que reptiliana, Juanjo.
  • ¿En serio?
  • ¡No, hombre, no!
  • ¡Qué susto!
  • De un tiempo a esta parte, te has vuelto un cotilla.
  • No, mujer, es que me intereso por el comportamiento humano, ya sabes… tengo mis hipótesis.
  • … mis hi-pó-te-sis.
  • Hay ciertas cosas que no cuadran… ¿me sigues?
  • No, no te sigo…
  • Por ejemplo: sabemos que no es un secuestro, porque sacaban cajas de buen agrado pero, hay algo turbio… algo que se nos escapa. Es inquietante.
  • ¡Tú sí que eres inquietante!
  • ¿No te parece raro que haya dejado el piso así, a mitad de mes?
  • Me parece más raro que no hayas notado que, tu hijo, necesita un cambio de pañal urgente, la verdad.

Escena 5

  • ¿Sabes, Aurora? Me gusta mucho el calor cadente de los atardeceres de mayo.
  • Es suave.
  • Cuando estoy en el ayuntamiento, echo de menos la tranquilidad que se respira aquí. Allí siempre campa demasiado ajetreo.
  • ¿Cómo está el alcalde?
  • No demasiado bien, la verdad. Irascible y poco hablador.
  • Es normal.
  • Supongo que sí. Es cuestión de tiempo…
  • Y de espacio.
  • Mejorará. El dolor es natural.
  • Forma parte de nuestro aprendizaje.
  • Es el precio que debemos pagar por ser esclavos de nuestra evolución. Asumirlo salda, en parte, la deuda que tenemos con el comportamiento humano.

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