El Volapié

Millonadas

Manolete fue el primer torero en ganar un millón de pesetas por torear una corrida de toros y al final fueron pocos los millones que ganó a lo corto de su pobre vida y que una madrugada perdió de mala forma. Se dice que otros matadores han conseguido mil millones en su primera temporada. Uno de ellos se compró una ganadería con esas ganancias, como el que se compra una moto. Y podría ser más explícito aportando datos del interés de los queridos lectores, pero no quiero, porque admiro que un hombre sea capaz de hacerse millonario jugándose la vida.
Manolete se hizo rico en tiempos de postguerra, crisis e infortunio colectivo, cuando es el mejor momento para que se cosechen importantes fortunas individuales. Suele suceder así.

Los actuales no son peores tiempos que aquellos ni mucho menos y esta crisis es de risa comparada con los años del hambre y la escasez. Sobre todo porque hogaño se nos ofrecen unas oportunidades imposibles antaño. Sin embargo no quiero referirme solamente a los audaces que se suben a una cáscara de nuez y son capaces de cruzar el océano. Tras aplaudir las iniciativas de aquellos con los que no puede el derrotismo quiero mostrarles el modo en que se hacen ricos los que consideran inmaculada nuestra democracia y recelan cualquier conato de reformas en la Constitución.

Cuando en España se forma un Gobierno a cualquier nivel, comienza la eclosión de una jerarquía con aspecto de hiedra que va trepando allá por donde pilla: Ejecutivo, asesores de éste, diputados, asesores de éstos, senadores, asesores de éstos, diecisiete ejecutivos autonómicos, asesores de éstos, delegados territoriales de unos y otros, diputados autonómicos y provinciales, asesores de éstos, gobiernos locales, puestos de confianza, secretarios, subsecretarios… Nadie plantea siquiera la posibilidad de emplear en esto a los tres millones de funcionarios que disponemos para nosotros solitos.

En cualquiera de las autonomías y diputaciones provinciales existen siniestros individuos que perciben ingresos superiores a lo que dicta la ética. ¿Debo desconfiar de los cargos de confianza? ¿Cuántos de estos sujetos ganan más que sus respectivos presidentes?

Al parecer y por otro lado, otro factor que ha influido en esta crisis es que los ayuntamientos adeudan tres mil millones de euros a empresas que han trabajado para ellos. En números redondos medio billón de pesetas. Como este dinero está facturado los acreedores deben declararlo en Hacienda y pagar por el IVA de unos efectos que cobrarán dentro de un año. Es un dato objetivo que el actual sistema que tanto entusiasma a los jerarcas del Estado de Derecho no funciona y los que debieran maniobrar para buscar soluciones se encuentran abducidos por sus respectivos intereses políticos.

Luego, todo está en nuestras manos y sería bueno que no nos limitásemos a expresarnos sin convencimiento e ir a votar con entusiasmo para que el Derby lo gane nuestro equipo, porque si perdemos se reirán de nosotros los vencedores. Hagamos algo para evitar que aparezca alguien con una maza y haga volar por los aires nuestra democrática paz.

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