Empleo

La era de los nómadas digitales

Cada vez son más las personas que trabajan en remoto desde cualquier lugar del mundo. Y la tendencia ha venido para quedarse

Hay un nuevo grupo humano que desde hace un tiempo –y de forma mucho más intensa desde la llegada de la pandemia de coronavirus– está ocupando las cafeterías, los espacios de coworking y los destinos turísticos más deseados del planeta: los nómadas digitales.

Hablamos de personas por lo general jóvenes, que hablan a la perfección inglés y que para realizar su trabajo no necesitan más que un ordenador conectado a internet, una tendencia que ha recibido un empujón irresistible con la covid y la generalización del teletrabajo.

Muchas empresas, especialmente tecnológicas, han decidido implantar el trabajo en remoto en toda o parte de su plantilla para siempre. Spotify, Facebook, Google, Apple, Amazon, Twitter... son solo los ejemplos más visibles, a los que se suman muchísimas empresas de nuevo cuño –start-ups– y también otras firmas representativas de sectores más tradicionales y al margen de la tecnología.

Hay pocos datos sobre este movimiento. Según un estudio de realizado en Estados Unidos, la cifra de nómadas digitales en Norteamérica ha crecido un 49% en un año, al pasar de los 7,3 a los 10,9 millones de personas del 2019 al 2020. En España no existen datos oficiales pero varias comunidades han puesto en marcha campañas para atraer nómadas a su territorio conscientes de su potencial.

Interesan porque suelen ser profesionales con alto poder adquisitivo y con niveles de formación elevados, así que retenerlos puede ser una buena estrategia para aumentar el nivel de talento en un territorio, además de proporcionar nuevos clientes al mercado inmobiliario, el comercio y la restauración de las ciudades donde se asientan estas personas.

Alicante, destino incipiente

Alicante y la Costa Blanca llevan tiempo apostando por este mercado, ahora si cabe con mayor esfuerzo. La zona reúne las condiciones idóneas, con buen clima casi todo el año, precios asequibles y buenas comunicaciones con todos los destinos europeos.



De hecho, Alicante figura desde hace tres años en la “Nomad list”, un listado de unas cien ciudades que valoran los nómadas digitales a la hora de plantearse trabajar durante temporadas.

En el listado aparecen, entre otras, Bangkok, Buenos Aires, Berlín o Praga. Como atributos destacados, los nómadas digitales distinguen Alicante como un lugar apropiado para trabajar, seguro, agradable para el paseo, bien dotado tecnológicamente, con buena calidad de vida, fácil para entenderse en inglés y sin excesivos problemas en el tráfico. Entre los aspectos negativos, reseñan la atención hospitalaria. En cuanto al coste de vivir en Alicante, calculan una cifra de 2.200 dólares al mes, una cifra muy competitiva teniendo en cuenta los elevados ingresos de estos profesionales.

Los nómadas digitales se han convertido, por tanto, en un nicho de mercado clave para los destinos turísticos que quieran estar a la vanguardia del sector. No tanto por el gasto que puedan generar, sino por su capacidad de influir unos sobre otros cuando se trata de promocionar el destino. Al mismo tiempo son el banco de pruebas para experimentar nuevos modelos de negocio de alojamiento, transporte o apps. Sin duda, un colectivo –integrado por profesionales autónomos y expertos en nuevas tecnologías, el diseño, el marketing o las artes– a tener muy cuenta de cara a los próximos años.


¿Dónde pagan sus impuestos?

La fiscalidad es una de las cuestiones más controvertidas entre la comunidad de nómadas digitales. ¿Dónde deben tributar los ciudadanos si pasan tres meses en un Estado, cuatro en otro y después vuelven a su país de origen? Al respecto, cada Estado tiene su propia legislación.

En España se exige tributar el impuesto sobre la renta de las personas físicas si el contribuyente permanece más de 183 días del año natural en el país, es decir, medio año, o donde radica el núcleo principal de sus actividades o intereses económicos. Si el lapso de tiempo es inferior, entonces el nómada digital deberá pagar el impuesto sobre la renta de no residentes, que gravará la renta económica obtenida en territorio español durante ese periodo de tiempo en concreto.

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