Un año más, cogemos los bártulos (es decir, un buen puñado de cómics susceptibles de ser dedicados) y nos vamos raudos al Salón del Cómic de Valencia, que se celebrará del viernes 27 de febrero al domingo 1 de marzo en el recinto de Feria Valencia para el deleite de los aficionados. Y si el año pasado dediqué dos columnas consecutivas al evento, esta vez no va a ser menos dado el verdadero aluvión de autores presentes con novedades en las mesas de las librerías. Para ello, hoy me centraré en algunos títulos nacionales dejando los internacionales para la semana que viene.

Empezaré por el que me parece uno de los mejores cómics de entre todo lo publicado en 2025 (y que no entró en el consabido top anual solo porque no lo pude leer a tiempo), y sin duda el más original e inesperado de toda la cosecha: me refiero a Palindrotiras, la antología del cómic palindrómico -tal y como manifiesta su subtítulo- que ha armado José Pablo García, al que muchos recordarán por Las aventuras de Joselito o sus adaptaciones de novelas de Galdós y ensayos de Paul Preston. En esta ocasión, García recopila una serie de viñetas que nacieron como proyecto digital y que la editorial Autsaider Cómics acoge ahora con el mimo al que nos tiene acostumbrados. Como imaginarán, concebir una colección de historietas breves y viñetas de humor gráfico cuyos textos se leen igual de izquierda a derecha que viceversa y que estas tengan algún sentido conceptual es un reto del que muy pocos podrían salir airosos. Pues contra todo pronóstico, el autor lo consigue y de paso homenajea con asombrosa pericia a los más variopintos estilos, escuelas y artistas de la ilustración universal y el cómic de todos los tiempos: al margen de la magnífica recreación de Krazy Kat que ilustra la cubierta, viajaremos del antiguo Imperio Griego con las imágenes que adornaban su cerámica hasta el apocalipsis nuclear y la extinción de la humanidad vistos por El Roto, pasando por los grabados medievales, los antepasados del noveno arte elaborados por Rodolphe Töpffer, el desternillante 13 Rue del Percebe del añorado Francisco Ibáñez, las escandalosas “Biblias de Tijuana”, los tebeos de la factoría Bruguera, el humor gráfico del New Yorker -que también (y tan bien) homenajease Seth-, las viñetas satíricas de La Codorniz y Hermano Lobo, las tiras de Quino, Watterson o Liniers, o el trazo de autores contemporáneos como Alison Bechdel, Mauro Entrialgo o Ralf König... Esto por citar solo algunos pocos: la lista parece interminable y, por no faltar, no faltan ni series de televisión como V o Twin Peaks (lo juro). Sumérjanse en sus páginas y alucinen una y otra vez con la fascinante audacia verbal y la pasmosa versatilidad gráfica de su autor.

Otro de los mejores y más originales cómics españoles del año pasado fue sin duda Dolores, la novela gráfica que ha supuesto para muchos (yo incluido) el descubrimiento de un joven creador al que habrá que seguir con mucha atención: Eduardo Sabio. Ambientada la mayor parte a comienzos de los años dos mil y en el exclusivo complejo residencial al que los padres de su protagonista se acaban de mudar, esta es la historia de Dolores Madruga, una preadolescente a punto de cumplir los trece años que de la noche a la mañana descubre su propósito vital: convertirse en una estrella que todo el mundo reconozca y admire; para ello, trazará un plan que involucrará a familiares y amigos y que tendrá funestas consecuencias. Al margen del interés intrínseco del relato, lo que sorprende es el impactante desarrollo gráfico del mismo: en unas planchas que alternan bitono(s) y color y con una disposición de viñetas arriesgadísima que remite tanto o más al arte contemporáneo y al diseño gráfico que a la historia del propio cómic, el autor extremeño conjuga influencias varias del cómic de vanguardia. El más obvio es, lógicamente, Chris Ware; pero puede recordar también a otros autores contemporáneos tan radicales como Nick Drnaso, Dash Shaw, George Wylesol o Martin Panchaud; y a compatriotas como Ana Galvañ, Nadia Hafid, Candela Sierra, Marc Torices... o María Medem, a la postre autora del cartel de esta edición. En resumidas cuentas: una obra deslumbrante y que sin duda merece más predicamento del que tuvo en el momento de su aparición.

Por otro lado, si usted que me lee ahora prefiere obras más sujetas a la realidad y que presenten un cariz de índole histórico y social, su lectura ideal podría ser perfectamente Aquí donde estoy: basándose en la experiencia real de uno de los últimos supervivientes de la Batalla del Ebro, Gabriel León Honrubia, la guionista María Castro Hernández (que también ha dirigido un documental sobre el mismo asunto) y el dibujante Tyto Alba elaboran una novela gráfica cuyo argumento se desarrolla siguiendo dos líneas temporales reflejadas en paralelo: la de los años en los que aconteció la Guerra Civil y la de un tiempo presente en la que un adolescente entabla amistad con el anciano Gabriel y este le cuenta cómo con apenas dieciocho años se vio reclutado en las filas de la que después vino a llamarse por razones obvias la Quinta del Biberón del ejército republicano. El libreto se basa en las cartas -de las cuales el volumen recoge una nutrida selección a modo de material extra- escritas y conservadas por el propio protagonista, que falleció en 2021 con más de un siglo de vida a sus espaldas; y cuyo pasado (tanto el lejano como el más próximo) reviven con fuerza y emoción en el espléndido arte del autor de Whitman. Por tanto, estamos ante una de esas obras que, además de resultar entretenidas, son verdaderamente necesarias para que determinados sucesos del pasado no caigan en un injusto olvido y se cumpla así con la necesidad de disponer de una memoria histórica que evite repetir según qué sucesos. Muy recomendable, gustará a los seguidores de Paco Roca y a los admiradores de obras como El arte de volar o la misma Los surcos del azar.

También está basado en hechos reales -de hecho, es un cómic biográfico que podría haber sido reseñado en esta reciente columna sobre el tema, pero decidí reservarlo para la presente- Caridad del Río, escrito y dibujado por Pep Brocal y protagonizado por la que ha pasado a la historia del siglo XX como la madre de Ramón Mercader, el asesino de Trotski. Pero tal y como muestra el autor de la presente novela gráfica, Eustacia María Caridad del Río Hernández fue mucho más que eso: a lo largo de su vida fue militante comunista -causa a la que siempre se entregó de forma apasionada- y agente del NKVD soviético, pero siendo niña fue una católica devota con arranques puntuales de misticismo. Después se convertiría en una señora bien del barrio burgués de Barcelona que se vestía a la última moda venida de París... hasta que descubrió el anarquismo (o, más bien, a algunos anarquistas con los que intimó) y quedó deslumbrada por la posibilidad de una vida de aventuras y emociones que no le proporcionaba su marido. De esta forma, acabó siendo una de las fundadoras del PSUC y se llegó a hablar de ella como “la Pasionaria de Cataluña”. Todo ello, nos lo cuenta Brocal con su reconocible estilo gráfico y como si se tratase de un documental construido a partir de una entrevista con la propia Caridad. En definitiva: una vida asombrosa, repleta de peripecias y vaivenes, y que bien merecía un cómic tan estupendo como este.

Y para terminar, quiero recomendarles un título destinado a los lectores más jóvenes... pues el Salón de Valencia también tiene un hueco para ellos considerando con razón que son el futuro de la afición y por tanto de la industria del cómic. Me refiero a la primera entrega de Chorigato, una serie guionizada por Pau Clua y dibujada por Marko Torres que promete grandes dosis de entretenimiento y diversión para los más pequeños: tal y como sugiere su título, su protagonista -fruto de un accidente ocurrido en un laboratorio- es mitad chorizo (en la acepción de ladrón de baja estofa), mitad gato... y todo (super)héroe. También disponible en catalán, este volumen narra el origen y la primera aventura del personaje; y de él cabe destacar tanto los diálogos repletos de chistes y juegos lingüísticos de doble sentido, amén de homenajes puntuales a personajes como Batman o Spiderman, así como un dibujo capaz de plasmar una asombrosa energía cinética que lleva a leer el volumen en un suspiro. En resumidas cuentas: una verdadera sorpresa, que disfruté sin necesidad de hijo menor interpuesto (aunque este también lo gozó, me consta)... y con la que cierro mi ronda de propuestas de hoy. La semana que viene, más cómics de autores invitados al Salón. Permanezcan atentos.
El Salón del Cómic de Valencia se celebra del 27 de febrero al 1 de marzo de 2026 en Feria Valencia; Palindrotiras, Dolores, Aquí donde estoy. Un joven en la batalla del Ebro, Caridad del Río. Verdades, medias verdades y mentiras y Chorigato. Gatástrofe en el laboratorio del Doctor Croqueta están editados por Autsaider, Walden, Astiberri, Garbuix Books y Montena respectivamente.






