Apaga y vámonos

Solapamientos

De algo tenía que hablar, que parece que en el ayuntamiento se hayan ido todos de vacaciones…

En Villena se ha hablado mucho de solapamientos desde tiempo inmemorial, o al menos desde que yo tengo memoria. Unos solapamientos referidos, principalmente, a esa manía tan nuestra de llenar de actos la agenda cultural y social sin contar con el vecino, con el resultado de que cada dos por tres nos coinciden una obra de teatro y un concierto, o la presentación de un libro, o la proyección de una película, o una conferencia, o un curso, o todo a la vez.

Tal circunstancia ha sido motivo recurrente de queja por parte de muchos particulares y también de algunos partidos, llegando a presentarse mociones a Pleno por este motivo. Quejas que se han ido solventando, o al menos se ha intentado, con diversas iniciativas. Algunas con menos éxito, como el calendario de actividades publicado en la web municipal, cuya eficacia es perfectamente descriptible, y otras con mayor acierto, como la agenda que periódicamente se nos ofrece actualizada desde las redes sociales de la concejalía de Turismo.

En cualquier caso, y como dentro de nada vamos a tener un flamante Instituto Municipal de Cultura (o al menos eso decía el programa electoral del PSOE, aunque tendremos que esperar para saber si la iniciativa sigue viva tras el pacto con Los Verdes, cuyos términos aún desconocemos), estoy seguro de que más pronto que tarde se solucionará el problema y podremos disfrutar sin prisas ni renuncias de nuestros eventos preferidos.

No obstante, no es de estos solapamientos de los que quería yo hablar, sino de otros que responden mucho mejor a lo que literalmente significa “solapar”: colocar o sobreponer una cosa sobre otra cubriéndola parcialmente.

La verdad es que en estos tiempos tan modernos, tan llenos de internets y redes sociales, uno no acaba de entender muy bien del todo el recurso a la cartelería de toda la vida como medio de difusión. Pero los interesados siguen defendiendo dicho soporte, y no seré yo quien le lleve la contraria a los que saben. El problema es que ya me contarán de qué sirve gastar dinero en hacer un diseño, más dinero aún en imprimir los carteles y mucho más en contratar a alguien para que los pegue, si 24 horas después llega otra empresa, con otro evento a cuestas, y tira por tierra tu trabajo. Y lo más gracioso es que, otras 24 horas después, vuelve a pasar lo mismo con una tercera empresa.

Y así tenemos que el cartel de Rock Festival del VEM en la plaza de toros ha tapado a los propios carteles genéricos del VEM, puestos un día antes, que a su vez habían tapado a los del festival La Hamada por el pueblo saharaui, que a su vez habían tapado a los de Leyendas del Rock, Rabolagartija y Marea, que a su vez… Y todo esto en una sola semana, que no me digan ustedes si no es un desperdicio de tiempo y de dinero, cabreo de los diferentes anunciantes al margen.

Ignoro si la cuestión está regulada –y en ese caso si es responsabilidad del ayuntamiento– o se trata de una selva en la que impera la ley del más fuerte, pero imagino que algo se podrá hacer al respecto, aunque sea por cuidar un poquito la estética. Y qué quieren que les diga, de algo tenía que hablar, que parece que en el ayuntamiento se hayan ido todos de vacaciones…

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